martes, 11 de noviembre de 2014


Porque cuando eres joven siempre necesitas cambios en todo momento, pero cuando eres viejo, vas entendiendo que algunas cosas, nunca estuvieron tan mal... De hecho, son geniales.

Si alguien...



Si alguien encuentra la manera de… matar todas aquéllas células de los recuerdos, por favor, ¡díganmelo!, porque estar perdido se torna más difícil sabiendo que lo que era y con la incertidumbre de qué será.

Si alguien encuentra la manera de… empezar de cero, cuál recién nacido, por favor, ¡díganmelo!, pero acuérdense (por lo que deben ser más ávidos que los primeros), de encontrar la manera de no volver a cometer los mismos errores, a no vivir la misma vida.

 * Y si hubiese esa manera, ¿cuánto tardarías en renunciar a todo lo que eres, lo que fuiste y lo que serías? 

Si alguien encuentra la manera de… hacer entender lo más profundo de su ser (lo cuál no debería ser extremadamente difícil, pues al final, no queda mucho), por favor, ¡díganmelo!, pero sean inteligentes y no lo conviertan en un negocio, e inventen de paso, la manera de parar esa espada de Damocles que podría llegar a ser.

Si alguien encuentra la manera de… de que los cambios no provoquen ese miedo irracional, por favor, ¡díganmelo!, pues, probablemente, perdimos más por miedo que por errores irrevocables.

Si alguien encuentra la manera de… poder escapar de un abismo lleno de despropósitos, por favor, ¡díganmelo!, que me da vértigo el punto muerto y la marcha atrás.


 ¡Y Si alguien encuentra la manera de.. enseñar todo esto, por favor, NO COBREN por ello! pues estarán siendo una luz guía en la noche cerrada de muchos.

But gravity always wins.


- Tranquilo chico, no tengas miedo. – No tengo miedo, he visto borrachos muchas veces. – ¿Qué pinta tienen? – No hay mucho que ver, bueno, no tanto como ellos parecen creer. ¿Cuánto es lo bastante borracho? – Buena pregunta. Ven aquí y siéntate. Te diré cuánto es lo bastante borracho. Bien, lo que aquí se ha planteado es cuánto es lo bastante borracho. Y la respuesta es que depende de las células del cerebro. – ¿Del cerebro? – Así es Harry. Con cada vaso de licor que tomas acabas con cientos de esas células. Pero eso no importa mucho porque tenemos millones. Primero mueren las de la tristeza, así que estás sonriente. Luego mueren las del silencio y todo lo dices en voz alta, aunque no haya ninguna razón, pero eso no importa… no importa, porque después mueren las de la estupidez y hablas con inteligencia. Y por último, las células de los recuerdos… esas son difíciles de matar… [Los muros no mantienen a los demás fuera, sino a ti dentro. Puedes pasarte la vida levantando muros o puedes vivirla saltándolos, aunque hay algunos muros, demasiado peligrosos para cruzarlos. Lo único que sé es que si finalmente te aventuras a cruzar, estás empezando a ser valiente.] Tu sonrisa.

lunes, 20 de febrero de 2012

Doreán


- El cielo se abrirá súbitamente, no habrá ninguna ley, no habrá ningún mandato. Solo estarás tú y tus recuerdos, las decisiones que has tomado, y las personas con las que has tratado. Cuando este mundo se termine estaréis solos tú y tu reflejo. Nadie más.- Se escuchó en el fondo de aquel antiguo desván.
Dave no era capaz de localizar aquella voz misteriosa la cual creía fruto de su ebriedad. Era su ¿quinta? copa – pues la verdad no conseguía llevar la cuenta – y todo su entorno seguía siendo igual de frío.
Éste parecía buscar la redención entre trago y trago, intentando encontrar la clave para desactivar el mecanismo que le hiciera cambiar todas aquellas cosas sin sentido que llenaban su vida.
- ¿La búsqueda de Dios es absurda?.- Lanzó al aire ansiando encontrar respuestas que explicaran el sentido de la vida, del mundo.
- Lo es si todos morimos solos.- Contestó solemnemente aquella ilocalizable voz.
- ¿Quién eres?.- Preguntó Dave de manera impaciente y atropellada, pues creía haber perdido la cabeza.
- Puedes llamarme Doreán. No encontrarás mi voz, puedo desplazarme con tal rapidez que sería realmente fácil confundir tus sentidos. Jamás verás mi materialización en este mundo, para que lo entiendas mejor , puedes definirme como “algo flotando en el espacio”. Necesito que me escuches atentamente. Probablemente no saques la esencia de mis palabras y te conformes con una vaga idea de lo que está ocurriendo pero tengo la obligación de advertirte.
- Dime Dave, ¿qué son las ideas?- questionó Doreán.
- Cualquier representación mental que se genera de algo real - respondió Dave recordando la última clase de Universidad a la que había asistido.
- Dave, El mundo entero es un escenario, y todo el mundo es especial. Todos tenemos en nuestro interior un amante, un héroe, un loco o un villano. Todo el mundo.- sentenció aquella voz.
- Una idea es el parásito más resistente. Es contagiosa, se aferra y una vez instalada en la mente casi es imposible de erradicarla... - dijo Dave mientras aturdido por el efecto del alcohol intentaba encontrar el sentido a esta conversación. Perdido en sus ensoñaciones de borracho cayó dormido derramándose el vino rojizo que contenía aquella bella copa, la cual estaba limpia, reluciente, a diferencia de todo lo que le rodeaba.
El sonido al chocar de las gotas de vino en aquél parquet despertaron a Dave. Éste tardó en ubicarse, en distinguir la noche del día o incluso la ambiente climático en el que se encontraba. Cuando lo hubo conseguido, decidió lavarse la cara en aquella antiquísima palangana que su abuela materna le había dejado por herencia. Con el puño de aquel jersey marrón limpió la suciedad para ver su imagen en el espejo. Vertió de un cazo un poco de agua en la palangana y se contempló por unos instantes con tranquilidad y sosiego.
- 0 días, 3 horas, 56 minutos, 8 segundos... Entonces será cuando se acabe el mundo. - Se dibujó en el espejo.
Dave pensó que fue obra de Doreán eliminando la opción de que toda aquella conversación hubiese sido invenciones suyas.
El joven trató de analizar la situación para encontrar qué hacer. Pensativo y con nerviosismo continuaba mirando su reflejo.
- ¿Por qué? ¿Existe la salvación?.- escribió sobre aquella superficie cristalina presa del pánico intentando encontrar respuestas nuevamente.
- Desde pequeños os enseñaron a recordar los ideales, no las personas. Algunos de estos parásitos llevan viviendo con vosotros miles de años, millones. Hubo quién trató de frenarlos, erradicarlos, pues sabían de la destrucción que podían llevar consigo más no lo consiguieron, pues como dije anteriormente, todos tenemos un villano en nuestro interior. Éstas ideas han provocado guerras, muertes, han dañado al planeta, han contaminado tanto la vida que es hora de la redención de aquellos inocentes que solo padecieron el ambiente en el que vivían.- se escuchó suntuosamente desde el fondo de aquel desgarbado habitáculo.
- Nuestro antiguos héroes se han convertido en ceniza.- añadió Doreán.
Repentinamente, se hizo un silencio absoluto. Dave jamás había sentido tanta paz. Pareció que se esfumó el ajetreo de la ciudad, todas las prisas se desvanecieron. Seguidamente la noche se hizo día, llenándolo todo de una luz tan clara que era cegadora. Las lámparas empezaron a titilar y el suelo, en continuidad, comenzó a dibujar grietas en su superficie. Cómo Doreán había predicho, el cielo se abrió. El mundo estaba patas arriba, pero se respiraba serenidad y quietud. Dave pretendía encontrar a más personas a su alrededor, gente que se estuviera afrontando a la misma situación que él lo estaba haciendo mas sin embargo, no encontró a nadie.
“Todas las criaturas de este mundo mueren solas”.- recordó para sí, cerró los ojos y dibujó en sus labios su última exhalación: “No quiero estar solo”.

domingo, 1 de enero de 2012

Fitter happier


Más en forma, más feliz y más productivo.
Cómodo.
No beber demasiado.
Ejercicio regular en el gimnasio (tres días a la semana).
Mejorar las relaciones con tus actuales empleados asociados.
A gusto, comiendo bien (no más cenas de microondas ni grasas saturadas).
Un mejor conductor, más paciente.
Un coche seguro (niño sonriendo en el asiento trasero).
Dormir bien (sin malos sueños).
Sin paranoía.
Preocuparse por todos los animales (no arrojar arañas por el desagüe).
Mantener el contacto con los viejos amigos (y disfrutar de una copa de ahora y de entonces).
Verificar frecuentemente su crédito (moral).
Banco (agujero en la pared).
Favores por favores.
Cariñoso pero no enamorado (novias y esposas).
Órdenes de caridad social.
Los domingos en supermercados de la esquina.
No matar moscas ni poner agua hirviendo a las hormigas.
Lavar el coche (también los domingos).
No temer a la oscuridad ni a las sombras del mediodía.
Nada tan ridículamente juvenil y desesperado.
Nada tan infantil.
A un ritmo mejor, más despacio y calculado.
Sin oportunidad de escapar.
Ahora autoempleado (tu propio jefe).
Preocupado (pero impotente).
Un informado y facultado miembro de la sociedad (pragmatismo sin idealismo).
Sin llorar en público.
Menos oportunidades de enfermar.
Neumáticos que se agarran al suelo húmedo (tirarán del niño con cinturón en el asiento trasero).
Una buena memoria.
Llorar aún con una buena película.
Seguir besando con saliva.
No vacío y frenético, como un gato atado a un palo que lo llevan congelado a un invierno de mierda.
La habilidad de reírse de la debilidad.
Calma.
Más en forma, más sano y más productivo.
Un cerdo en una jaula medicado con antibióticos.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Puntos muertos y cruce de miradas



La vida es un contínuo sin sentido de ir de aquí para allá. Luces rojas en los semáforos que se tornan a verde para alivio de los ajetreados viandantes. En la ciudad no tienes identidad.. Nadie tiene tiempo para observar, conocer, poner entorno a los peatones.
Me agobia el cruce de miradas, la doble dirección de las palabras, me produce vértigo el punto muerto y hasta me enervan los que no tienen dudas. Parada junto a la ciudad, mientras el mundo gira. Por favor, no te vallas, no puedo seguirte
Todo está tan vacío, todo es tan falso, todos están tan difusos que vivimos con la obsesión de no no ser nadie, de ser alguien, ¿pero qué es ser alguien? ¿alguien para qué o para quién? ¿alguien para cuanto tiempo?
¿Puedes ver el terror en sus caras? Gastan su vida en suspiros tratando de tener algo, pero todo pende de un hilo, tan fino que a veces nos creemos que es lo suficiente grueso como para soportar nuestro peso.
Mira esas fotografías, de esos momentos que tanto amé. Recuerdos con los que crecí que si no son por ellas se desvanecen, y cada una es como una puerta trasera que te hacen decir adiós al pasado.
Puede existir tanto movimiento a tu alrededor que llegas a un punto en el que por inercia no haces nada. Tratas de hacerlo bien, conseguir todo lo que esperan que tengas... El cielo está cansado ya de ver la lluvia caer. Te bloqueas y no haces nada, nada de lo que deberías.
Sin embargo, este ajetreo consigue que conozcas a muchas personas. Personas como tú y como yo que tienen su historia, que en ese momento puedes entender, no compartir y así ponemos betas a nuestro alrededor para limitar quiénes pueden ver tú muro y quiénes pueden llegar a saltarlo, porque los muros no mantienen a los demás fuera, te mantienen dentro, te dan seguridad a la vez que miedo.
Para mí no hay mayor satisfacción que la de poder ver el muro de alguien y que poco a poco te permita llevar a cabo esa ardúa tarea que consiste en escalarlo, no para que te quedes dentro, sino para que entres, salgas y pueda entrar también en el tuyo, darte un poco de luz.
Es curioso, hay personas que proclaman a los cuatro vientos que alguien ha conseguido trepar por su pared, sin embargo, hay otras que odian exteriorizarlo, demasiado sentimentalismo. Personalmente soy de las segundas pero para qué negarlo, hay pequeños desastres animales que se lo merecen.
¿Cuántas veces fui cobarde creyendo ser valiente? ¿cuántas veces vi ese muro tan largo que pensé que nunca llegaría? ¿cuántas veces miré hacia abajo y me dio tanto vértigo la caída que me paralizó? Perdimos estabilidad, no sabemos de qué lado vamos a quedar parados con la libertad apretada entre los dientes, pero ahora súbete al tejado y cuenta, cuéntame lo que quieras, dime como ves mi cara desde tus ojos desquiciados.
Si te paras a pensar, nuestros muros son todo lo que somos. Nuestro sistema de seguridad, cada ladrillo colocado de una manera determinada son trozos de nuestra personalidad. Si supieras cuántas veces he sentido tanto miedo al ver que me gusta demasiado el muro que ahora estoy escalando que te quedarías paralizado como yo, siendo el tonto de todos, pidiendo que te devolviera tu punto de vista.
A veces te limitas para hacerlo todo impersonal, como estoy haciendo yo ahora, pero hay una cosa que ya no puedo callar: ESTOY MUY ORGULLOSA DE HABER ELEGIDO Y CONSEGUIDO ESE SISTEMA DE SEGURIDAD EXTERIOR AL MIO QUE POCO A POCO VOY CONOCIENDO. Existieron posibilidades de conocer otros, existieron momentos de abandono, de pensar que no me pertenece, que no sirve de nada escalarlo. Había miles más simples.
Simpleza, algo que todo el mundo quiere y más siendo una joven mente inquieta pero elegí el más difícil y aunque es el que más quebraderos de cabeza me ha proporcionado, en el que más lento avanzo y más me tengo que esforzar, es el que más me gratifica, el que más me gusta y del que más aprendo, mantiene mi espíritu vivo. Sé que algún día todo esto se desvanecerá, pero siempre quedarán pequeñas piedrecitas y señales de haber estado ahí en mi muro y en el que me recibe.
Podría hablar más de ese muro, pero al ser tan difícil descubrir las cosas las hago tan mías que sólo puedo decir: “Quédate conmigo, siempre fui una patosa” (:

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Blackbird



...El viento te llevará hasta tu casa.
Párajo enegrecido vuela lejos,
quizás nunca más estarás roto.
Bajo todo el dolor que has conocido,
espero que encuentres tu manera.
Quizás nunca más estás roto
quizás nunca más estarás roto...