martes, 27 de enero de 2015

Abriéndose paso...



Mi nombre es Elena, bueno, solía llamarme de esa forma hasta que llegué aquí. Ahora soy la señorita Ruíz García. Antes, en el colegio, solía ser el número 18, ahora ni siquiera conozco a todos mis compañeros e incluso hay personas que nunca había visto antes, y por supuesto no tengo número en la lista de la clase.
Recuerdo cuando decía que quería ser profesora, ahora estoy terminando mis estudios de Psicología. Estudio todos esos libros, voy a clase, hago exposiciones y trato de introducirme en ese mundo que en el que no queda espacio para la gente joven. Ahora puedo decir que soy una estudiante universitaria, pero, ¿qué significa realmente serlo? ¿por qué tomé ese camino que iba a regir el resto de mi vida?
Parece que fue ayer cuando yo era la que estaba sentada en esos incómodos pupitres recibiendo con exasperación la lección que os estoy tratando de dar yo ahora. Recuerdo aquella época con cariño, tantos consejos, enormes cantidades de información que ni siquiera era capaz de abarcar con mi pequeño cuerpo y con mi inmadura mente. Sin embargo, nadie me habló que lo que realmente estaba eligiendo era ser, a partir de ese momento, un joven adulto: demasiado joven para algunas cosas, suficientemente adulto para otras.
Pues bien, por eso quiero que sepáis, que os vais a equivocar tantas veces que a día de hoy probablemente os dé vértigo aceptarlo y que acabaréis siendo alguien que nunca reconoceríais si os lo cruzarais por la calle un día cualquiera.
Sé que todos conocéis que es la tristeza, sentirse perdido, estar tan nervioso que no podéis parar quietos en un sitio, sentir que puedes morir de alegría en un solo momento y que, a veces, eres tan pequeño que pareces invisible. Pero lo mejor de todo y lo que aún no sabéis, es que vais a entender que lo simple está lleno de felicidad, y no sólo porque os lo diga una persona mayor. Vais a apreciar, pero no comprender, esa sensación tan plena e indescriptible de sentir felicidad y alegría por cada poro de tu piel, como si un pequeño manto de ésta se posara sobre ti con delicadeza, y cuando hayáis conocido eso, sentiréis la certeza de que ya todo mereció la pena.
Pero no os quiero mentir, a veces, va a salir todo mal. Tan mal que parecerá que el mundo está gastándoos una broma de mal gusto. Tan mal que parecerá que todos los planetas se habrán alineado y después de millones de años se habrá dado la condición propicia para cumplirse todas las reglas más minúsculas de probabilidad, y estaréis ahí, en medio, solos, haciendo cosas: porque eso sí, siempre tendréis cosas que hacer y sino, acabaréis buscando una excusa para hacer algo, porque sois jóvenes y tendréis energía para llegar hasta el sol solo porque os aburrís. No necesitaréis una excusa. Crearéis la excusa. Vosotros seréis la excusa.
Tendréis tantas cosas que hacer que aprenderéis a priorizar: por un lado, las cosas racionales, por otro las sentimentales; por un lado los “debo” y por otro los “quiero”, y de cuando en cuando, ni siquiera sabréis cómo lo hacerlo.
Muchísimas veces escucharéis que como sois jóvenes no os importa nada, pero dejadme explicar que se llega a tener una energía tan enorme que acabaréis llevándoos mal con el reloj: será demasiado pronto para levantarse de la cama, demasiado tarde para irse a dormir. Demasiado pronto para estudiar y demasiado tarde para ir a clase. Demasiado pronto para empezar algo nuevo y demasiado tarde para intentar reparar algo.
Vais a sentiros tan perdidos que probablemente dudéis hasta la más pequeña parte de quiénes sois y de lo que estáis haciendo. Querréis tirar la toalla y bajaros de todo ese sin sentido que a veces es la vida. Os preguntaréis mil veces por qué decidisteis estudiar esto y no aquéllo y cuándo echéis la vista atrás y hayáis andado gran parte de vuestros años universitarios, quizás estéis más perdidos que al principio, ya que al fin, empieza a vislumbrarse todo lo que realmente significa vuestro alrededor.
También será el momento de crear, casi con certeza, las amistades más fuertes que llegaréis a tener en vuestra vida, ¿y, sabéis por qué? porque todos estaréis experimentando las mismas situaciones, los mismos sentimientos. Todos estaréis viviendo una vida muy similar con la misma excusa: llegar a ser alguien. Y, como ya he dicho antes, palparéis con vuestras propias manos lo que yo llamo “la etapa de la excusa”. Esa etapa de la vida, en la que no necesitas un por qué, y si lo necesitas y no existe, lo crearás sin problemas. Por lo que, repentinamente, tendréis la excusa para viajar a los sitios más insospechados del mundo. Tendréis excusa para enamoraros perdidamente de la persona más equivocada para vosotros. Tendréis la magnifica excusa para gritar de alegría, ir de fiesta un lunes por la noche y para hablar de lo que aún no conocéis con suficiente certeza haciendo afán de toda vuestra convicción y seguridad, porque sí, seréis unos imprudentes.
Algunos, los más valientes, encontraréis la excusa para iros a estudiar a fuera de vuestro país, y entonces, viviréis la segunda decisión que os cambiará la vida. Es más, llegará el momento en que cuál, a veces, sintáis tantas cosas dentro de vosotros que ni siquiera podréis llegar a expresarlas, pero eso es otro punto del que hablar más tarde.
Empezaréis a tomar conciencia de que os podéis comer el mundo, porque empezaréis a sentiros jóvenes capaces y entonces, podréis conseguir cualquier cosa. De hecho, a veces, os enfrentaréis a las adversidades más duras que probablemente hayáis tenido hasta esa fecha y lo resolveréis con éxito. Pero no os preocupéis si fracasáis, pues resurgiréis cuál ave fénix y, en gran medida, ni siquiera sabréis cómo lo habéis conseguido, pero esa es la idea, que sois tan jóvenes que la suerte viene de vuestra mano.
Porque será tiempo de experimentar. Será tiempo de caer y de no levantarse sino os apetece. Será tiempo de luchar con todas vuestras fuerzas por cosas que casi ni siquiera tienen importancia. Y también será tiempo de reír hasta que duela y de quedarse afónico de tanto gritar. Será tiempo de desaparecer a manos del miedo. Será tiempo de improvisar en las cosas importantes y de pararse de vez en cuando a intentar comprender la vida. Al igual que será tiempo de que no os importe vivir con incertidumbre porque ahora será tiempo de soñar.
Será tiempo de soñar vuestras mejores ambiciones y empezar de cero a trabajar por ellas, aunque eso sí, siempre con algún descanso. Será tiempo de soñar para ser libre, al igual que será tiempo de soñar para olvidar. Y en esos momentos, cuándo todos vuestros pensamientos más profundos estén rotos, seguid soñando, pues cuando dejéis de soñar será tiempo de morir.

Por eso tenéis que estar felices. Tenéis que entender que no estáis eligiendo un campo de conocimiento, una especialización que luego podréis poner en vuestro curriculum, un título reluciente que luego podréis colgar en vuestro salón ni la excusa para empezar a encauzar vuestra vida. Debéis estar felices porque estáis eligiendo vivir vuestro mayor sueño: ser jóvenes tratando de hacer lo que realmente sentís dentro de vosotros mismos. Y también debéis de estar felices porque estáis eligiendo algo muy importante en la vida: ser valiente.