domingo, 30 de noviembre de 2014

Tesoros dolorosos de la mente





... Existen dos tipos de secretos: los secretos de la boca y los secretos del corazón.
       La mayoría de los secretos son secretos de la boca. Chismes compartidos y pequeños escándalos susurrados. Esos secretos ansían liberarse por el mundo. Un secreto de la boca es como una china metida en un zapato. Al principio apenas la notas. Luego se vuelve molesta, y al final, insoportable. Los secretos de la boca crecen cuánto más los guardas, y se hinchan hasta presionar contra tus labios. Luchan para que los liberes.
      Los secretos del corazón son diferentes. Son íntimos y dolorosos, y queremos, ante todo, escondérselos al mundo. No se hinchan ni presionan buscando una salida. Moran en el corazón, y cuanto más se los guarda, más pesados se vuelven.
      Es mejor tener la boca llena de veneno que un secreto en el corazón. Cualquier idiota sabe escupir veneno, pero, nosotros guardamos esos tesoros dolorosos. Tragamos para contenerlos todos los días, obligándolos a permanecer en lo más profundo de nosotros. Allí se quedan, volviéndose cada vez más pesados, enconándose. Con el tiempo, no pueden evitar aplastar el corazón que los contiene.