miércoles, 24 de agosto de 2011

Perspectivas




Cuenta la leyenda, que en una pequeña ciudad al sur de Eslovenia, donde los días podían llegar a ser realmente fríos y largos en invierno, existía hace muchos años un amuleto del que no se sabía muy bien su función pero que cada uno de sus propietarios se aferraron a él incluso dando su vida por el, como bien dicho es por los habitantes de ese pueblo que hubieron quienes perdieron la cordura por aquel objeto circular. También se decía que podía parecer un objeto común a manos de cualquier persona y que sólo los más avispados conseguirían descubrir la llave que abriría todos sus misterios, por lo que poco a poco, el tiempo acabó silenciando esta leyenda. Sin embargo, Jan, un pequeño pero inteligente niño la reavivó.
Un buen día, jugando por un embarcadero, entre un montón de tierra y hierbas encontró una pelota de mediano tamaño divida en cinco colores: rojo, negro, blanco, verde y marrón. La pelota estaba divida en rombos, todos de igual tamaño pero para extrañeza del joven, ésta no botaba, no parecía ser una pelota normal.
Pasó días y días observándola y tratando de encontrar por qué esa inútil pelota le llamaba tanto la atención aunque tanto indagar sin respuesta hizo que se olvidara de buscar la solución, mas siempre la llevaba consigo a donde quiera que fuese. Aburridos de preguntar sus amigos, se limitaban a observarla y mirarla fijamente para intentar saber por qué Jan no se separaba de ella.
Cuando todo parecía ya olvidado, nuestro protagonista, en un arrebato de rabia y ganas de escapar del mundo que le rodeaba, se dirigió al Lago Bed. Habiéndose relajado un poco, Jan decidió mirar su mochila y deshacerse de las cosas que llevaba consigo y le unían negativamente al pasado. Todo le pareció más o menos de clasificar, si piedra en la espalda o no, hasta que llegó a tener que elegir qué hacer con la pelota. Extrañado se percató de que seguía sin saber nada de ella después de tantos años. La había golpeado, la había apretado, dejado al sol, mojado con la lluvia pero jamás había hecho antes lo que le hizo descubrir la naturaleza del objeto.
Se acercó a la orilla, sumergió la pelota cinco segundos en el agua del Lago Bed y cerró los ojos intentando transmitirle algo a aquél maldito objeto que le traía de cabeza. Al pasar dicho tiempo, la pelota pareció dividirse en cinco, cada color se separó de su contiguo. Cada uno representaba una cosa: negro: tristeza; rojo: amor: blanco: tranquilidad; marrón: indiferencia y verde: esperanza.
Al salir del agua empezó a ver el mundo triste, apagado, melancólico, infausto, un lugar hostil donde nadie quería vivir. El mundo había perdido su sentido y cada vez se enturbiaba más. Al darse cuenta, se miró a sí mismo para observar en qué se había convertido y al mirar sus manos tiró el trozo negro, que es el que tenía y cogió el rojo. Esta vez el mundo se regía por una energía muy fuerte e indescriptible. La gente parecía estar muy viva y con muchas ganas de vivir, pero esta fuerza, les hacía luchar entre ellos, por lo que al volver a ver una imagen desagradable, se deshizo de esa parte y cogió la marrón, indiferencia. No sabía describir cómo se veía el mundo desde esa perspectiva pero era tan profunda que le dio miedo y cogió la blanca, la cual representaba la tranquilidad. En esta perspectiva no existían los problemas, no había de que preocuparse, no existía el motivo por el que no reír, pero como todo lo bueno tiene partes malas, observó que la gente no era capaz de darle el valor que tenía a una sonrisa asique se hizo con la verde. Allí seguían existiendo todos los colores, sin embargo, tenían menos peso en la gente. La gente vivía de esperanza, de creer que era capaz de conseguir lo que anhelaba, no importaba qué ni cómo ni para cuánto, solo que lo tendrían. Vio a mucha gente hacer cosas increíbles por dicho color, haciendo que Jan decidiera quedarse con ese color en su mano. Sin embargo, con el tiempo entendió que hay que aprender a saber cuándo rendirse, por lo que reunió todos los pedazos y recompuso la pelota.
El joven la guardó consigo durante años y sólo la utilizó cuando estaba tan perdido que necesitaba escapar del mundo, pues con ella, aprendía cosas nuevas, al igual que las opiniones de las personas a las que quieres.