miércoles, 23 de febrero de 2011

¡Wynn está lleno de Wynnáceos! Capítulo II: Sueños de grandeza


Al ver el azulado planeta tan cerca de ella, Zedt empezó a dudar. ¿Cuántas cosas se había propuesto y cuántas había conseguido? ¿En cuántas quiso destacar y en cuántas lo consiguió? ¿Realmente estaba condenada a ser una mortal con sueños de grandeza que jamás llegaría a palpar en la realidad? pero ahora era tarde para echarse atrás. Ahora tenía que volver a intentar conseguir algo grande, pues aunque le doliera saber que no había conseguido nada especial, le encantaba la sensación de esperanza que albergaba su corazón momentos antes de que todo se resolviera.

Zedt era alta, sobrepasando varios centímetros la media Wynnácea, con una larga melena rojiza y de piel verde oliva. Sus brazos eran más largos que los de los humanos, al igual que las piernas. Sus pies poseían solamente dos dedos, al igual que sus finas manos. Sus siete pequeños ojos rojo fuego le daban luz a su cara, con dos carnosos labios y un pequeñito orificio central para poder respirar. En los laterales de su redonda cabeza, poseía otros dos pequeños orificios, casi indetectables por el ojo humano, con los que escuchaba. Con vientre plano y pechos turgentes, Zedt conseguía arrebatar la mirada de todo aquél que pasaba por su lado, sin que ella se diera cuenta.

Alegre, amable, distraída, patosa, sonriente, ilusionada e inocente podríamos definir a Zedt, pero también era demasiado sensible, melancólica, enamoradiza, solitaria, indecisa y muy independiente. Sin embargo, Zedt necesitaba proyectar pequeños triunfos en su vida y conseguirlos para poder darle sentido, pues sin ilusión y sin una meta que cruzar, ella no era feliz.

Y allí estaba en ese momento, contemplando por la ventana el majestuoso planeta que se aparecía ante la nave y dudando, nuevamente, de su capacidad por hacer algo que los demás pudieran admirar.

La vida de Zedt era plana, le encantaba mirar los charcos que dejaba la lluvia, servir Yukaki para dos y hablar de su punto de vista, aunque no fuera sensato. Sí, era, pues Zedt se había propuesto empezar una nueva vida a partir de su aterrizaje en la Tierra. Sí, una nueva vida, en la Tierra. No estaba segura de conseguirlo, pero esa sería su segunda meta, quizás más fácil de conseguir y más dolorosa en su fracaso.

Bien, voy a poner la nave en aterrizaje automático, porque esto de alcanzar suelo terrestre es muy complicado y a mí, con mi edad, me quedan pocas neuronas y necesito esas pocas para contestar las ruedas de presa cuando me haga famoso por llevar a cabo esta grandísima proeza. Estoy seguro que todos los aprendices de piloto me admirarán, y como entenderéis debo decir cosas simples con unas grandiosas palabras, como todos los hombres de prestigio han hecho a lo largo de nuestra historia. Por tanto, sentémonos a charlar un rato, que esto se hace solo, es como las palomitas de microondas: tú le das a un botón y acaban explotando por sí solas.¿Por qué habéis decidido embarcaros en esta loca travesía? - preguntó el capitán.

Pues verá, yo porque me aburría sin hacer nada en casa. Además, quiero que mis padres y mi hermano se sientan orgullosos de que me convierta en alguien importante, aunque a esto también hay que añadirle otra importantísima ventaja: ¡seré el rey de las nenas!, lo que se traduce sexo asegurado y sin compromisos... - dijó Knao mientras sus ojos color miel brillaban de felicidad.

¡Si es que escucharte es escuchar una sarta de estupideces, Knao! Pues yo, lo hago por mí, por sentirme yo orgullosa de mí misma y no por nadie, además así puedo saciar... - decía Zedt hasta que Kyu la interrumpió con un basto comentario.

Pues tú tampoco te quedas atrás Zedt. ¡Bien, conseguiremos que dejes de ser esa niña tonta que nunca está feliz con lo que consigue! ¡Por el amor de Dios, tía, relájate!. ¿Sabéis por qué decidí pilotar esta nave? Pues porque me pagan un montón por darle un botón y supervisaros, además, todos me conoceran como Kyu, el hombre que enunció una cultísima frase al pisar la Tierra: "Esto es un pequeño paso para un Wynnáceo, pero un gran paso para la Wynnacidad". - Soñaba Kyu hasta que repentinamente, las cosas empezaron ir mal.

Estruendosos ruidos envolvieron el ambiente mientras la velocidad aumentaba rápidamente.

¿Tenéis calor? - preguntó Knao.
Knao, ¡qué cosas preguntas en estos momentos...! Creo que es obvio que tenemos calor... - respondió Zedt.
Pues creo que es porque parte de la nave está en llamas, pero no me hagáis mucho caso, aún no he hecho las pruebas que lo aseguren científicamente... - enunció Knao.